Presentamos Yuleisy Cruz Lezcano, poeta, traductora y escritora nacida en Cuba que vive en Italia y, hace poco he publicado en Portugal el libro de poemas “Doble acento para un naufragio”, alcunos traemos acá en esta nueva muestra de Neolatina:

un pequeño instante

Me siento una pequeña esquina del universo,
un rincón que hace cosas y después muere.
Me siento como el dorado chapucero
dejado de un lucero cuando cae del cielo.
Mi cuerpo es un país sin gente,
tan poco evidente
que llega a ser sacro.
Mi alma es lo que resta del instante
cuando presiono el botón
y apago el mundo, la radio, la televisión
para escuchar la voz del árbol solo
en medio de un campo arado.
Me siento el seno de la madre
que cierra los ojos y no duerme
porque debe alimentar un pequeño mundo
que no pide otra cosa
que una alegría solemne,
un día que espera la inocencia,
una historia que sea un lugar
de donde enviar una carta
de amor o de agradecimiento.

deseo

Quiero adoptar un perro
para pasear por esta ciudad inerte,
para evitar confundirme
con la muchedumbre, que no sabe
ser muchedumbre.

Quiero adoptar un perro
que sea solo mío
para no ser de nadie,
de ninguna raza,
de ningún dueño.

Un bastardo como yo
para ladrar a las sombras.

Quiero adoptar un perro
para verme con él,
en la sombra del puente,
para decifrar mi norte,
cuando él mueve la cola
y flotar junto al viento
y todas sus corrientes.

profundidades

Hurgo en el fondo de mí misma
silencios que me den respuestas,
sombras que conserven
las huellas de mis pasos.
Mi imagen se desdibuja en el espejo,
entre reflejos
se escurren mis ojos,
no tengo vida para llenar
el tiempo donde se acumulan
los despojos
del cuerpo, que grita sin voz
en el camino que me lleva al lugar
donde las sílabas de mi fantasma
se esconden en mi cuerpo.

lejana juventud

Me vive, me está viviendo
este lugar solitario,
objetos de barro roto
entre la yerba y la ciudad,
sombra de río y de gusanos,
sol que abusa de la costumbre
de sentirse en el aire igual
un día atrás de otro.

Me viven los fantasmas de ecos perdidos,
los años cumplidos que traen
junto a un mensaje de polvo del pasado
un pedazo de recuerdo apagado
por las lluvias que llegan
desde la distancia.

Me viven nuevas estaciones
de calendarios sin ventanas,
los besos de viejas primaveras,
pegadas a mí, con lazos de memoria.

Me vive un hundido sueño en una gaveta,
las piernas sin ritmo, cruzadas,
en la resonancia de un viaje
que duerme en el margen
de los días en el silencio manchados
por una lágrima que cayó
hace muchos años.

Mi mirada es un engaño,
con sus treinta años,
contrasta con las arrugas y las canas,
madura  mi juventud lejana.

La lejana voz de los amores
son lagos de paz para mi seco mundo,
metido en el rincón de su sótano.

Ya no me quedan semillas en los huesos,
mis oídos con alas tensas, presos,
no sienten los rumores.

Ya no tengo fuerzas para lanzarme
en nuevos viajes sin orillas,
viajo solo sentada en la silla
y cuando almuerzo me quedo dormida,
como quién sale de la vida
para continuar otra vida en el sueño.

sin quejas

¿Cómo puedes quejarte de la vejez?
Te ha permitido  nutrir
al menos seis perros,
cuatro gatos
y numerosas plantas. 

Te ha permitido alimentar
una cuna de peces
con fuego solar en las escamas
y te permite dormir poco
para contemplar los sueños de la luna. 

¿Cómo puedes quejarte de la vejez?

Te da tiempo
para contemplar los retratos de nubes,
mientras esperas sentada
en el umbral del horno
de tostar el mundo,
para acoger con pan caliente
y bizcochos
quién se acuerda todavía que existes.

otoño del cuerpo

Existe un momento
en el corazón del otoño
hecho neblinas
de epitafios cantados
por el viento.

Existe un momento
no acariciado por el tiempo,
sin contornos nítidos,
donde la lluvia engendra
respiros evanescentes
de nostalgias omnipresentes
cerradas en la voz
de una hoja que cae
del árbol cóncavo
de mi garganta.

Háblame

Háblame del paisaje de ámbar,
de las rosas del desierto que no vi,
de la mirada oscura que llama la vida. 

Háblame de las alegrías encendidas
de la palabra vibrante,
háblame de esos instantes
que saben el nombre que llena todo
de una voz que se confunde con la mirada. 

Háblame cuando cierro los ojos
para buscarte, en el cuerpo y en la sombra
de tus imposibles labios.


Yuleisy Cruz Lezcano nació en la Isla de Cuba, el 13 marzo de 1973, vive en Marzabotto (Bolonia, Italia). La poeta emigró a Italia a la edad de 18 años, estudió en la Universidad de Bolonia y consiguió el título en “Ciencias enfermeristicas y obstetricia” consiguió, además, un segundo título en “Ciencias biológicas”. Trabaja en la salud pública. Este año fue candidada al Premio Strega en Italia, con su último libro “Di un’altra voce sarà la paura”, que fue presentado en el Salone Internazionale del libro di Torino, ha sido presentado en la televisión de Estado de la República de San Marino, en Tele Granducato de Livorno, Toscana, en distintas estaciones radio: Radio Pop Napoli, Radio Nord Borealis, será presentado en la televisión en el programa de Andrea Villani Street Talk y al Festival del Borgo Antico di Bisceglie, que es uno de los festivales de literarios más importantes de Italia.

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